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El Golfo – Diario La Tribuna



Por: Fernando Berríos

Allá por 2021, cuando los presidentes de Honduras (Juan Orlando Hernández) y Nicaragua (Daniel Ortega) firmaron el tratado de límites en el Caribe y el Golfo de Fonseca, dijimos que este era uno de los hechos más importantes de los últimos años. 100 años.

Y Honduras, a través de ese tratado, puso fin a una controversia de siglos (al menos con Nicaragua) sobre sus derechos soberanos en el Pacífico y el Atlántico.

El tratado es muy relevante porque, en el caso del Mar Pacífico, Nicaragua y El Salvador siempre habían sostenido que en el Golfo la frontera marítima es sólo entre ellos, es decir, desconociendo los derechos de Honduras y su proyección hacia aguas internacionales desde la boca del golfo.

Dicho tratado, firmado en octubre de 2021, debía ser ratificado por los congresos de ambos países. En el caso de Nicaragua, la ratificación se produjo casi de inmediato, pero no en Honduras por razones puramente políticas.

Pasaron dos años para que quienes nos gobiernan nos dimos cuenta de que este tratado, si bien fue negociado y firmado por el gobierno de Hernández, el que más se beneficiaría con su ratificación sería Honduras.

Felicitaciones por la decisión tomada, el 19 de marzo, por el actual Congreso Nacional de ratificar el Tratado de Límites entre la República de Honduras y la República de Nicaragua en el Mar Caribe y aguas fuera del Golfo de Fonseca.

Dicho tratado fue ratificado por unanimidad, por lo que los diputados de todos los partidos reconocieron su importancia, independientemente de quién lo negoció y firmó. Así deben actuar siempre las distintas fuerzas políticas, priorizando siempre el interés general.

Según afirmó en 2021, la actual Cancillería ha reconocido que este tratado “pone fin a más de cien años de laudos arbitrales y disputas entre pueblos hermanos, sobre los territorios que corresponden por derecho a cada nación”. Este fallo fue emitido por la Corte Internacional de Justicia en los años 1960, 1992 y 2007, cumpliendo con la invitación hecha a ambos Estados de alcanzar acuerdos de buena fe.”

Dicho lo anterior vamos a intentar explicar un poco sobre el conflicto que tuvo Honduras, especialmente en el Golfo de Fonseca.

Honduras, con base en el derecho internacional, siempre ha reclamado su derecho de salida a aguas internacionales por la boca del golfo, es decir, ha reclamado el derecho soberano como estado ribereño en el Mar Pacífico.

Sin embargo, Nicaragua y El Salvador no reconocieron ese derecho, a pesar de los fallos de sus respectivos juicios en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Ambos países afirmaron, sin quererlo, que en el Pacífico la frontera marítima era sólo entre ellos, ignorando a Honduras.

Estos países manifestaron que, en la boca del golfo, la frontera era únicamente entre El Salvador y Nicaragua, por lo que Honduras tuvo que solicitar autorización a ambos países para la salida y entrada de embarcaciones por ella.

La boca del golfo tiene una extensión de 19,33 millas náuticas, es decir 35 kilómetros y se extiende en línea recta desde Punta de Amapala en El Salvador hasta Punta Cosigüina en Nicaragua.

De estas 19.33 millas náuticas, Nicaragua y El Salvador tienen una franja de 3 millas (equivalente a una legua náutica) que se extiende desde la costa o ribera de cada uno de los tres estados y dicha franja de 3 millas es la única bajo soberanía exclusiva. de cada estado costero.

Ahora bien, en este punto cabe resaltar que de los tres, el país con mayor superficie costera es Honduras, país al que precisamente se le estaba negando su derecho y proyección hacia aguas internacionales.

Tenga en cuenta que la costa (la orilla) del Golfo de Fonseca mide 261 kilómetros (medidos linealmente). De estos 261 kilómetros, 185 kilómetros pertenecen a Honduras, 47 kilómetros a Nicaragua y apenas 29 kilómetros a El Salvador.

Pero siguiendo con el tema de la boca, si El Salvador y Nicaragua tienen derecho a la franja de 3 millas desde su costa, esto suma seis millas entre ellos, quedando así en la parte central de la boca una línea de 13 millas náuticas que Debe ser coadministrado por los tres países para garantizar la salida de los tres hacia el mar. Así lo establece la Corte de La Haya (derecho internacional) y así lo ha reconocido Nicaragua a través del tratado ratificado, que reconoce que, en el Golfo, su frontera marítima es con Honduras y no con El Salvador.

En 2021, cuando se firmó el tratado, recordamos la airada reacción de El Salvador, pero Honduras y Nicaragua tienen el derecho soberano de definir sus límites territoriales. La Corte Internacional, en su sentencia de 1992, párrafo 432, párrafo 3, estableció: “cualquier delimitación de las zonas marítimas pertinentes debe realizarse mediante acuerdo, basado en el derecho internacional”.

Si en ese momento (octubre de 2021) Bukele recomendó a JOH comerse un Snickers, cuando este último aprobó una PCM reiterando la soberanía sobre la Isla Conejo, en la antesala de la posterior firma del tratado con Nicaragua, ¿qué le recomendaría al presidente Castro?

X roja: @berriosfernando

Correo electrónico: (correo electrónico protegido)

By Noah Whitaker

Especialista en Ciencia y tecnología

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