La volatilidad del dinero es uno de esos conceptos aparentemente gaseosos que se hacen carne cuando uno mira la cartera y observa cómo cada vez adquiere menos con lo mismo. La pérdida de poder adquisitivo ha sido la principal consecuencia de la ola inflacionista de los últimos años, y en muchos casos ha terminado de asfixiar a aquellas familias que a duras penas han tratado de hacer frente a envites como la congelación que experimentó la economía entre 2020 y 2022 por la pandemia. Así, uno de cada cuatro hogares vio cómo sus gastos superaban a los ingresos en 2021 —en medio del huracán de la covid—, y tuvo que tirar de recursos propios —ahorros— para tratar de recuperar el equilibrio. Así lo recoge la Encuesta de competencias financieras 2021 elaborada por el Banco de España, que también mide los conocimientos económicos de la población en ese año.

Condicionado el grifo del consumo, los efectos de la falta de ingresos durante la pandemia supusieron un desafío para muchos hogares. Sus cuentas se descuadraron, y muchas familias tuvieron que echar mano de distintos mecanismos de contrapeso. Según determina el informe del Banco de España —realizado con los resultados de una muestra de 21.000 individuos de entre 16 y 74 años y residentes en distintos territorios nacionales—, más de la mitad de los hogares que tuvieron gastos por encima de sus ingresos cubrieron la diferencia con ahorros, siendo la segunda fuente de financiación más recurrente el crédito informal —el que proveen amigos o empleadores—.

En vista de la incapacidad para delimitar un horizonte temporal en el que los efectos (económicos) del virus quedasen disipados, las familias optaron por seguir recolectando más ahorros con los que remendar su situación. Esta fue la decisión de siete de cada diez hogares, que lo hicieron, mayoritariamente, acumulando fondos en cuentas corrientes (68%), seguido de las reservas en metálico (40%), “fuera del sistema financiero”. Un dato que revela los distintos generacionales respecto de la necesidad de ahorro que ofrece el estudio es el hecho de que el porcentaje de población que ahorra disminuye con la edad. Por ejemplo, un 87% de los jóvenes de 18 a 34 años ha ahorrado en los últimos doce meses (de la muestra), mientras que solo la mitad de los adultos de 65 a 79 años lo ha hecho.

En opinión de los autores del estudio —Laura Hospido, Margarita Machelett, Myroslav Pidkuyko y Ernesto Villanueva—, la manera en la que las familias hacen frente a estas complicaciones es también una forma de medir sus conocimientos financieros, objeto principal de una investigación que se realizó por primera vez en 2016, y que no se había vuelto a repetir hasta ahora. Además de consultar a los encuestados sobre la forma con la que abordan sus finanzas, el estudio se vertebra a partir de las respuestas obtenidas a tres preguntas que evalúan, por un lado, los conocimientos financieros de las personas y sus competencias cognitivas (si son conscientes o no de sus carencias formativas); y por otro recaban información sobre los productos financieros que estos poseen.

Las dudas de la inflación

Aunque seguramente en el próximo estudio la inflación y sus efectos sean más que conocidos por la población (todavía hoy sigue siendo un mal presente en los mercados), lo cierto es que en 2021 solo seis de cada diez personas eran capaces de entender lo que esta podía provocar en sus ahorros. El 65% de los encuestados resolvió correctamente un planteamiento en el que se cuestionaba los efectos de retirar una cantidad pasado el plazo de un año con una inflación del 1% (se reduciría su capacidad adquisitiva). El porcentaje de respuestas correctas a esta pregunta, sin embargo, mejoró en siete puntos porcentuales con respecto a los resultados de 2016; siendo, por categorías, aquellos de entre 55 y 64 años; quienes poseen una educación universitaria; y los hogares con una mayor renta, los estratos de la muestra más acertados.

Otros conceptos de presencia casi diaria en los círculos económicos son los que hacen referencia a los distintos productos de ahorro que ofrece el sistema bancario. Según el Banco de España, un 60% de la población ha oído hablar de las cuentas de ahorro y un 72% de la renta fija, que son los productos menos conocidos por la población objeto del estudio. En contraposición, los planes de pensiones, los fondos de inversión, las acciones y las criptomonedas tienen un mayor eco en la sociedad—entre el 84% y el 88% de la población del estudio ha oído hablar de ellos—.

Sin embargo, tenerlos más presentes en el subconsciente no significa, necesariamente, un mayor uso de estos. De hecho, solo cuatro de cada diez personas cuenta con algún vehículo de ahorro. Entre los más frecuentes está el plan de pensiones (en torno a uno de cada cinco lo posee), seguido de las cuentas de ahorro (18%) y las acciones (14%). En cambio, es minoritaria la tenencia de criptomonedas (5%) o de activos de renta fija (1%).

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